
Halima se sienta en el pequeño taburete frente a la estufa de gas y observa la llama danzante. Hoy, una vez más, solo hay arroz con un poco de dhal (lentejas) para comer. Ha pasado tiempo desde que su esposo trajo pescado o pollo a casa. Aunque ella tiene un buen trabajo en una ONG y su esposo, Soyot, también gana algo de dinero haciendo trabajos ocasionales, aun así, no es suficiente.
Halima y Soyot han estado casados por seis años, pero no han podido tener hijos. Hace un año, la madre de Soyot lo presionaba para que se divorciara de Halima y se casara con otra mujer. Pero Soyot ama a su esposa. Ha gastado todo su dinero en médicos y tratamientos de fertilidad, incluso vendió el oro de su esposa para pagarlos.
Un día, uno de los amigos de Soyot le mostró cómo ganar mucho dinero rápidamente con un juego en el teléfono. Solo tenía que apostar una pequeña cantidad de dinero y podía ganar tres, cinco o incluso diez veces más. Halima tenía un mal presentimiento sobre esta forma de conseguir dinero, ya que, después de todo, apostar es un pecado. Pero después de que Soyot ganó el doble de lo apostado las primeras dos veces, quedó convencido de que era un buen camino. El pidió prestado una suma mayor a alguien, pero perdió todo el dinero. Con la esperanza de ganar en la siguiente ronda, pidió más y más dinero prestado. Cuando no pudo pagar a sus acreedores, el robó el oro de su madre. Aunque la situación sigue empeorando, Soyot no puede dejar de apostar. Ayer, Halima escuchó a Soyot decirle a uno de sus compañeros de juego que está considerando huir a Malasia para escapar de sus acreedores y de la vergüenza.
- En el campo de refugiados, muchos rohinyás sufren de adicción al juego. Es común tener un amigo o familiar que lucha con esto. Ora para que aumente la conciencia sobre la naturaleza adictiva del juego.
- Las familias están desesperadas y a menudo no saben cómo ayudar a sus seres queridos adictos. Ora por apoyo y programas que ayuden a quienes luchan con la adicción a ser liberados.
- Ora para que aquellos que están desesperados y quebrantados se vuelvan a Dios y lo experimenten como Su refugio y ayuda. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y Él ha venido a sanar a los enfermos.